sábado, 30 de octubre de 2010

The Road por Cormac McCarthy (2008)

Sombría. Así es la historia de este notable escritor estadounidense llamado Cormac McCarthy y que se traduce al español como "La Carretera". 


Bajo ése título yace la historia de dos seres humanos sin nombre, el padre y el hijo, que atraviesan los últimos vestigios de la humanidad azotada por un holocausto nuclear, y ya desde ese momento de impersonalidad, podemos hacernos la idea de lo que importa acá no son los personajes per se sino los rasgos más profundos que se alojan en el ser humano.


En un mundo post-apocalíptico donde cada árbol ha muerto, donde cada río navega con una capa de negrura, donde los animales ya no son parte del paisaje y donde las ciudades son sólo fantasmas de lo que solían ser, dos seres humanos se debaten entre la vida y la muerte buscando un destino mejor, mejor dicho, buscando sobrevivir en una época donde lo mejor que pueden hacer es entregarse a la muerte.



El relato ocurre en un devastado Estados Unidos, en el cual este padre e hijo, se tratan de desplazar al sur en busca del mar, en busca de otros sobrevivientes –como ellos– que no sabemos con certeza si existen. En este largo y tortuoso camino deben hacer frente a la falta de alimento, al frío y a la desesperación, a enfermedades y dilemas morales, y tal vez al peor enemigo del ser humano: otro ser humano; sí porque en estos remotos y desoladores parajes existen bandas de caníbales que harán lo que sea por conseguir algo que comer. Recorren esta larga carretera con un carrito de supermercado donde guardan sus escasas posesiones, mantas, una lona de plástico, unos pocos juguetes del niño y un par de latas de alimentos, que obviamente expiraron hace bastante tiempo atrás.


En este relato encontramos  implícitamente–  varias preguntas acerca de la naturaleza del ser humano. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por algo que comer? ¿Cuán lejos llegarías por un par de zapatos? ¿En qué momento tranzarías el no comer carne humana si estás desfalleciendo de hambre? Son muchas las preguntas y son muchas las dudas que tiene el hijo acerca de ellos mismos, tanto así que varías veces le pregunta al padre, si es que ellos son de los buenos, si es que ellos no robarían y no se comerían a otra persona si no consiguen nada de comer. 


La relación padre e hijo es abordada en profundidad, desde el traspaso de conocimientos básicos de supervivencia, consejos sobre el futuro que le espera y lecciones de moralidad, este padre sin nombre debe en gran parte del libro animar y consolar al hijo en los momentos más complicados, y a la vez debe tratar por todos los medios que el niño no se de por vencido, que no deje de luchar por su vida.


El relato de McCarthy es lúgubre, denso y sin esperanza, es un reflejo exacto de un mundo que no tiene futuro, en cada línea el autor se trata de alejar de cualquier signo de belleza describiendo lugares fríos y desprovistos de cualquier chispa de vida; así el autor nos recrea una historia de supervivencia marcada por el agotamiento, el hambre y el miedo, un miedo a no actuar como corresponde en el momento indicado.


El único signo de esperanza en este relato es la actitud del niño, bondadosa e ingenua a la vez, como todo niño, bondad a toda prueba incluso si eso significa darle de comer a un viejo que al poco tiempo saben que morirá, y es esta actitud del niño la que le hace dudar de la moralidad del padre que obviamente debido a todo lo que ha pasado– no alberga la misma calidez en su corazón.


Con esta historia McCarthy se transforma en una especie de profeta de lo que viene para el futuro de la humanidad, se adentra en las profundas raíces de los sentimientos y principios del ser humano, para crear un relato cautivante y desalentador del ocaso de la civilización una vez que la luz se apaga.



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